Que esperabas que hiciera en todo este tiempo, mientras dormias? Soy un tipo paciente, lo sabes; pero tampoco me iba a sentar a esperar. Necesito, siempre, estar construyendo. Y como dejamos en claro alguna vez, el destruir es tambien una forma de construir.
Y es que sabes bien que mis manos hacen cosas más allá de sólo tocar... que llegan más allá, pero en tu larga ausencia, no podía dedicarme sólo a acariciarte, a acariciar la idea de ti. Sabes que aún soy humano. Más de lo que llegaré a ser en verdad, y aún necesito que me respondan, que me digan que lo estoy haciendo bien, que me quieren y que hago falta.
Por eso me alejé.
Pero no significa que el amor que sentí por tí efectivamente se encuentre en ese tiempo verbal, que sea pasado. Desde que te fuiste, lo que ahora parece una eternidad, aprendí irónicamente que el tiempo no existe. Ni siquiera este tiempo en que me siento a pensar en ti y en mis recuerdos de tí. Y del cariño que te tengo.
Aún.
Y pienso en tí y trato de recordar tu rostro. El contorno perlado (perlas de sudor) de tu rostro, tu nariz y el contorno bien definido y siempre incitante a ser recogido, al menos por mi mirada, de tus labios....... pero en verdad no puedo. No recuerdo bien tu rostro, ni el color de tus ojos.... Pero el tacto de tus manos, la firmeza de tus dedos... oh, como lo extraño. Y eso si que puedo recordarlo.
Siempre.
Tus firmes dedos dibujando letras que nadie más (ni menos) que tú conocía, en mi espalda desnuda y apaciguada.
Soy un tipo paciente, lo sabes, pero no soy para quedarme sentado a esperarte aparecer de nuevo. Y no me ayuda el no recordar tu rostro ni tus ojos. Pero sé que aparecerás en algún momento por ahí. Y tal vez sea tu voz...
Canta!
Tu voz y tus ojos. No su color ni su forma. Nada de eso. Será el brillo aquel, de inocencia infantil, de limpieza de cielo (no santiaguino por cierto)... El brillo como si es que recién hubieses llorado al entender una de las tantas cosas que conocemos...
Lejos de la ciudad. Muy lejos... Porque somos de madera, y de tierra... de hojas y de flores... Y nuestro color será, como lo fué en algún momento de nuestra existencia (claramente fuera de esta vida), el verde. No es una choza, estamos en siglo XX. Pero sí habrá silencio. Para compartirnos una vez más. Entre tus dedos firmes y mis manos que sanan. Y mi voz que arrulla y la tuya que tranquiliza. Y tus ojos brillantes y los míos que brillaran de nuevo.
Pero no puedo esperarte sentado. Soy un tipo paciente, pero siempre tengo que estar haciendo algo.
Todo estará bien, sabiendo que en algún momento vas a aparecerás, y serás mía.
G!
PD: mucho mejor del resfrío, y muchas fuerzas vuelven a mí. Incluidas las ganas de escribir más y más.
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2 comentarios:
En verdad cuando empecé a escribir esto no tenía claro para quien iba ni en quien pensaba, pero lo dejé salir. Y ahora tengo muchas ganas de seguir escribiendo... Pero mi gusto por leer comentarios agenos sobrepasa mi deseo de hacer otro post... y otro... y otro....
Tal vez es el post resfrío, o que empiezo a recordar quien soy.
dejar que todo fluya, que el amor, los sueños, el silencio fluya como un rio es una forma de construir en lo cierto. La no mente es un lugar de encuentro
y cuando todo esta bien, el Universo provee lo que te falte
no olvides que eres un Dios en Accion
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