jueves, abril 28

Sano

Me identifico con el personaje del libro. (es un muy buen libro, porque me veo en el).

Y de pronto, después de tanto sufrimiento de distinta clase... se me ocurre rezar. Y leo. Y leo una frase que me hace click, aunque ya la he escuchado tantas veces. Dice algo así como que Dios ha estado esperando pacientemente por mi. Hasta que me decidiese a rezar. y, como en el libro, de un momento a otro, todo ese sufrimiento de distinta clase... lisa y llanamente ha desaparecido. Y no siento culpa (otra vez) y es como si alguien lo hubiese absorbido. Pero no hay nadie aquí para darle las gracias. Ningún maestro de los ya mencionados que haya impuesto sus gloriosas e iluminadas y santas manos sobre mi mollera y me hubiese perdonado mis pecados. Simplemente estoy yo... y lo que acabo de descubrir... que la vida es mas fácil si hay un diálogo... más simple que esperar en la nebulosa y oscuridad un momento de autoiluminación. Cosa que en el pasado me ocurrió, y siempre doy gracias por ello. Pero ahora ha sido distinto. Muy distinto.

Y me doy cuenta que no me averguenza mencionar a Dios. Y darme cuenta que él es el desapegado amante que yo quiero ser. Amor y desapego. Te amo, pero te dejo ir y hacer lo que quieras. Incluso, puedes irte y no volver nunca más. Y elegir sufrir todo lo que te impongas. Pero eso no significa que te ame ni un poco menos... y que vaya a estar aquí, si es que, en un momento como el que recién pasaste, te vuelvas a mi y me dejes darte mi amor. Soy el desapego y el amor que tanto admiras... la belleza que tanto admiras... la paz que estás buscando.
Y simplemente me decido a tomar este, tu escrito de un momento de felicidad para recordártelo. Eres perfecto incluso en tus más grandes errores. Y con ellos y, ahora, despojado de ellos, eres perfecto y no podría hacer otra cosa más que amarte. Y entiende, el desapego no es ser una piedra. Me conmuevo con tu cambio de rumbo. Y sí, los coros de ángeles cantan con pasión por ello. Porque éste, el cielo donde habito, está hecho exactamente de lo que tu crees... de un continuo sin fin de melodías y armonías divinas e inspiradoras. Ese maravilloso sentimiento que ha recorrido tu cuerpo entero varias veces a través de la música, donde decides no respirar, por miedo a que tu mínimo aliento lo haga desaparecer.... de su equilibrio tan perfecto y, como tal, frágil. Pero créeme si te digo que en ese preciso momento, si cantaras juntos a todos los demás... harías de esa armonía aún más perfecta y mas bella...
Pero, lo que te digo, aunque hayas decidido contemplar, en lugar de participar, te amo y estoy aqui de la misma paciente y desapegada manera que sólo tu conoces, y que sólo tu entiendes. Y que sólo tu puedes experimentar...

Bueno, retomo yo, hombre solo y, desde ahora, no perdido mi relato. Para dar las gracias.
Por darme la oportunidad de dar media vuelta, reconocer que me he equivocado y que... sí, los milagros ocurren.


Puta! estoy feliz de nuevo.

Y he decidido levantar el castigo autoimpuesto. Y, ya sanado mi corazón, voy por mi cuerpo. Y me doy permiso nuevamente para volver a practicar yoga. Y si, pienso que pronto volvere al zendo. Y no puedo esperar el momento de que termine esta formación profesional que estoy concluyendo, y subirme a un avión a conocer el continente en el que, cada vez, pienso más.

Y que me castiguen si me equivoco... pero esta es la dirección para hacer un camino, y empezar a vivir la verdad.

Gonzo.

1 comentario:

Pablo Leiva dijo...

que lindo
es un excelente libro