He estado tantas veces en la misma situación. Y cada vez la he afrontado de manera distinta... lo que hace que, de una u otra forma, cada vez sea una experiencia nueva.
Estoy seguro, cada situación es, simplemente, lo que se percibe desde el punto de vista particular que se le decide imprimir.
Así podría decir:
Vi a un hijo ofrecer a su enfermo padre como donante de sus sanos órganos... y quebrarse en ese preciso instante como si fuera de vidrio. Y vi la situación como si pudiese haber sido mia: mi padre en esa cama de hospital sin posibilidad de salir de ahi, yo mismo en esa silla asumiendo la pérdida y buscando cómo hacer de la desgracia un acto bello. Mis propios hermanos luchando contra la idea de perder a su padre, y de la frustración de haber tenido un día para decir todo lo que tenian guardado para su padre, y que el tiempo se les escurriese entre los dedos... con la frustración de no haber sabido que esa era la última oportunidad de una redención... Una esposa, inocente y sumisa... asumir la pérdida con actitud de faro ante la tormenta... por muy perdido que esté todo, mi lugar es aquí, junto a mi marido, mientras algo de vida le corra por las venas...
Vi a una madre accidentalmente herida... cuyas heridas pasaron a último plano en el preciso momento en que su corazón se desgarraba con la violencia y furia que solo puede imprimir en esa acción la pérdida inconsolable de lo más preciado: su marido fallecido... hecho secundario tambien. Su hija de 4 años... encontró la muerte donde ella encontró el dolor. Y la impotencia de no volver a ver nunca más su cuerpo... su restos eran sepultados mientras se trabajaba por preservar la vida de la madre. Sin conciencia, sin certeza... solo con la inmensa angustia de la duda. Y de la seguridad de que se le oculta la verdad... en un acto de protección de su ánimo. No le digamos nada, para que no sienta pena...
Ahora la mía... Obviamente mucho menos digna de una escena de Alighieri...
Ante la posibilidad bastante concreta de involucrarme, en cuanto a sentimientos, con alguien... Las veces previas, lo enfrenté de manera distinta, siempre teñidas por el sincero y, probablemente, transversal deseo de querer y ser querido.
Ahora, de alguna extraña e incompresible manera, creo que lo más sensato es dar un paso al lado o, al menos, tomármelo con calma, de manera de no inducir ni esperar la oportunidad del acercamiento inicial a algún tipo de relación... sin querer, y ya varias veces, he roto un par de corazones cuando lo que menos quería era, precisamente, hacer algún tipo de daño...
de todas maneras, y en definitiva, el tira y afloja es sumamente seductor.
G!
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