miércoles, diciembre 23

desapego

Me rio de mi mismo, pillándome la cola, o apretandome los dedos en la ventana que yo mismo cerré.
Cuando plantié el desapego en mi vida, y la idea de cambiar y de dejar ir... ese cuento de que nada es permanente... todo fue bien al principio... efectivamente lo que uno busca, lo encuentra.
Y pensé en que era hora de cambiar, y dejar de ser el que era, y convertirme en algo distinto, más maduro y experimentado. Hasta, egos aparte, más sabio.
Pero...

No cuando pensé en el desapego, asumí que era yo quien se alejaría de las cosas, quien partiría un día dejando todo atrás y que al menos una parte de mi se mantendría firme en sus convicciones. No contaba que, cuando dejase de ser todo lo que fui, para ser el gonzalo re-co-creado, incluso esa parte que deseaba el desapego y el dejar todo atrás... quedaría atrás.
Y ahora, cuando tengo muchas cosas sobre mi, todas producto de mis acciones y decisiones, pero que de todas formas cansan y desgastan, pierdo varios elementos de mi vida... o sea, no soy yo quien deja atras, si no que soy dejado atrás... y debo reconocer que da un poco de pena, un poco de impotencia, un poco de frustración... y ahora es cuando más necesito a aquel que cambió mi vida:

el que era capaz de dejar ir todo, y de mirar a los ojos a Dios (si es que el tuviera ojos).
Pero de aquel de ese entonces, no queda nada. Y me toca aprender a vivir asi, con deseos, ilusiones, frustraciones... sentimientos.

Nada que hacer... probablemente ande por acá más seguido.
G!

1 comentario:

Pablo Leiva dijo...

nunca voy a olvidar la cita del lobo estepario en que era evidente que quien busca la soledad luego se ve perseguido por la misma.

hesse lo decia mas bonito, tendré que volver a leerlo.