poco a poco y también mucho a mucho
me sucedió la vida
y que insignificante es este asunto:
estas venas llevaron
sangre mía que pocas veces vi,
respiré el aire de tantas regiones
sin guardarme una muestra de ninguno
y a fin de cuentas, ya lo saben todos:
nadie se lleva nada de su haber
y la vida fue un préstamo de huesos.
lo bello fue aprender a no saciarse
de la tristeza ni de la alegría,
esperar el tal vez de una última gota,
pedir mas a la miel y a las tinieblas...
Pleno Octubre, Pablo Neruda
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