En una sucesión de hechos, partió mi viaje. Reconciliado en la amistad y en equilibrio, rumbo a un lugar desconocido del que bien poco sabía.
Me dirigía a un ZENDO (lugar de meditación) ubicado en los inicios del valle del elqui (para algunos ni siquiera es parte del valle del elqui).
Viaje dificil por lo desconocido, y por lo que esperaba de él... Se hizo más fácil con la ayuda de un par de amigos, que con algunas direcciones, con algunos consejos de que comer, no comer, fumar y no fumar, y un buen rato de compañía... Pero de todas formas iba solo.
Porque el viaje, el verdadero viaje, se hace solo. Leí una frase de amereida que decía 'el camino no es el camino...' No el encontre mucho sentido, pero no lo deseché, pues sería importante.
Camino al pueblo que me dirigía volví a sentir miedo, por la incertidumbre, por no saber bien a qué me dirigía, y a estar solo. Y entonces, como primera aproximación a la belleza del lugar, sentí como el valle me abrazaba y me hacía estar tranquilo... ese valle es, efectivamente mágico.
El primer gran desafío fue cruzar la puerta del lugar. Era una reja exterior emplazada en una calle de un pueblito que se llama el molle. Y sobre este portón, abierto para recibirme, había un letrero con letras negras que decía "ZENDO". Nada más. Nada menos tampoco... no me había perdido en la vía.
Despues de evaluar seriamente el darme media vuelta y volver a mi santiago, más por cumplir que por sentirlo realmente... ya que al parecer nunca he sido cobarde, a pesar de sentir miedo... crucé la puerta y fue transportarse a otro mundo. La fachada del pueblito era medio desértico, con mucho polvo y poca vegetación... al adentrarme por el camino, inmediatamente aparecieron arboles de un verdor furioso, riachuelos de agua tan transparente que invitaba a ser bebida, araucarias gigantes... Y vi a un hombre trabajando la tierra, asadón en mano y sin polera... al saludo respondió y continuó trabajando... recordé la premisa de que el trabajo en ese lugar era en silencio.
Luego de atravesar un sin fin de arboles y plantas, cual de ellas más verde y viva que la anterior, llegue a una choza. Miré la hora, y eran las seis y media de la tarde. La meditación había comenzado, según el horario del lugar, hacía 10 minutos... y nadie interrumpiría una sesion de meditación ZEN...
Así que me senté a esperar. Y cada vez descubría nuevos matices dentro de tanta vegetación, insectos a los que no debía temer y un gato que de paseo se hizo amigo mío en mis horas de esperas. Me deshice de todo lo que traía ensima... billetera, banano, cigarros, recuerdos de la ciudad, miedos, etc...
Se me acercó alguien, que al ver que era nuevo me invitó a integrarme inmediatamente a la meditación, invitación que rechacé, era recien llegado y en verdad no sabía que hacer. Así me dejó en la cabaña que sería mi hogar, y el de miles de zancudos, por 3 noches...
Y conocí al maestro, lleno de calma y parsimonia, me encargó a dos de sus discipulos para que me enseñaran... Y Javier, un laico Zen me mostró el templo y me introdujo en la meditación... y me sentí transportado mientras el me hablaba y yo respiraba y dejaba ir todo...
Y eso fue lo más importante. Eso, y que comí comida vegetariana que sí me gustó y sí me pude comer. Y que trabajé en la huerta, en la tierra. E hice yoga, y conosí a un monje muy conversador y muy amable...
Y me fui una tarde. Y al salir miré la puerta y el letrero que me recibio me despidió diciendo lo mismo "ZENDO" y entendí... que aprendí mucho, mucho sobre la calma y la tranquilidad, el trabajo y el dar las gracias por la comida. Aprendí meditación y ejercicios... conoci una nueva forma de vivir... y recordé: el camino no es el camino... me di media vuelta y caminé alejandome, para siempre, de ese bello lugar. Con ganas de llorar. Muchas... Y pensé que eso no era zen, porque el zen es aquí y ahora... y me sentí mejor, mucho mejor. Y en calma y en paz... porque tal vez no encontré mi real camino (no hay, hay que hacerlo... el camino no es el camino... caminante, se hace el camino al andar) pero aprendí mucho, herramientas valiosísimas...
Y creo que este post se ha hecho muy largo, incluso para mi que lo estoy escribiendo, así que lo dejo hasta aquí...
Agradecimientos: a la chica por el dato, a brown por la compañía, a tiago por la luz, a jikusan por ser el maestro, a javier por guiarme y compartir.... y a mi!!!
G!
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2 comentarios:
“El camino no es el camino”
En mi experiencia, absolutamente amateur en un comienzo, lo más complejo fue el alejarme de mí. Entonces descubrí que lo que más ruido me hacia era mi mente (y que sigue actuando, lamentablemente) y solo con el tiempo fui comprendiendo lo que es el aquí y el ahora. El tiempo sin tiempo.
He leído, y vivenciado, que el tiempo más difícil de un retiro espiritual son los tres primeros días. Es el rato en que la mente se comienza a desesperar (he visto seres llorando porque su mente no aceptaba el silencio, seres desesperados que, incluso me asustaban) por la poca atención que se le presta. Luego del tercer día todo fluye como el agua de una cascada que viene del cielo y va al mar. Por ello los retiros se recomiendan por lo menos una semana. Ahora con mis amigos preparamos un retiro de absoluto silencio durante 40 días. No con el fin de imitar a todos los místicos que lo hicieron antes (Jesús, Osho, Etc), sino que con la finalidad de prepararnos para una caminata por la paz en la que esperamos caminar un año completo dando Reiki, terapias de Bach, Reflexologia, etc a cuanto pueblo lleguemos. A mi regreso al Valle (en estos días) hemos de comenzar a prepararnos para esos 40 días y 40 noches.
Sin lugar a dudas para mi y mis hermanos en la luz el camino no existe fuera de uno; no se encuentra en un Zendo o un monasterio católico. Cuando el guerrero interno comienza su batalla es alejándose de todos los caminos, de todo paisaje, porque es un viaje que se desarrolla hacia adentro de sí mismo, pues las barreras que existen en nuestro andar sólo están en nuestra mente y todos sus dominios.
Siento que tu Guerrero ya ha comenzado el camino, la batalla, y sí fue en un Zendo o una noche llena de sueños, es solo una anécdota. Todos tenemos diferentes iniciaciones y todas son bellas cuando el Guerrero en uno la percibe.
Y no te preocupes, como en una sincronía universal, te irás encontrando con quienes debas encontrarte en este camino. A mi me alegra saber que somos muchos, muchísimos… y que nos vamos reconociendo, reuniendo, amándonos mientras caminamos.
En casa somos 7, 3 mujeres y 4 hombres, de tres países diferentes, (Francia, Argentina y Chile), pronto viene un quinto muchacho que llega desde el norte de España. Y solo tenemos claro una cosa, sólo podemos acompañarnos en nuestro caminar, quizá solo acompañarnos por un periodo de tiempo, pero el viaje, el recorrido, la batalla es individual. Por eso no creo en las doctrinas, pues muchos se quedan en el conocimiento adquirido, en la doctrina y en eso se olvidan del fin primero y único, ascender espiritualmente.
Mi Amado Mr G. ¿Qué palabra te puedo decir para que sepas que estoy contigo y habemos mucho que estamos contigo?, ¿Puedo, amado, declarar que tengo la certeza que así como hoy fue el Zendo un día será nuestro hogar en la montaña final del Valle del Elqui?
Por ahora una invitación. Los días miércoles a las 10am nos reunimos a meditar en nuestro hogar con amigos que llegan de muchos lugares del valle… sí tu lo haces a esa hora estaremos juntos en ese momento, como es en ti ha de ser en mi. En esos encuentros practicamos la meditación de La Mente Natural.
Felicidades Guerrero
Nos encontramos en el amor.
Del Buda en mí al Buda en ti toda la luz, el amor y la paz.
El Cristo en mí saluda y bendice al Cristo en ti,
Besos, Tiago
Limi 20, Estrella Autoexistente
Luna Rítmica
bonito.
env erdad se siente bonito
saludos Gonzo
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