lunes, septiembre 4

qué! no puedo decir esto?

Es tercera vez que trato de escribir esto.
Me veo en la necesidad de hablarte desde el rincón profundo en que sí te espero. En que sí existen ansias casi incontrolables de que estés a mi lado y de perderme en ti. En tus ojos, en tus brazos y, en fin, en tu cuerpo y en ti.
Y sentir la pérdida de mi equilibrio como un regalo, una travesía y un (nuevo) gran desafío.
Bueno, es desde este rincón, que nadie (yo) ve, en que cambio la ansiedad por la certeza de mi parte conciente y que controla todo, que el tiempo no existe y que aún sin tenerte conmigo, ya estamos juntos, ya me abrazas, ya te abrazo... y curamos nuestras heridas.
Porque sí, mi naturaleza y mi instinto está junto a mi capacidad de sanar. Tal vez no salud, y probablemente no como la entienden, pero entenderás. Como yo entiendo ahora.
Y espero ese momento, cierto y absoluto, en que todo esté en paz, en armonía y en silencio, entregado y recibido, en que se hará la contención... la respuésta al llamado (conténme) y se habrá acabado todo. Y habrá empezado todo...
La pregunta es si es que eres el final del camino. Si eres, como he pensado, el momento final... la contención a través de la muerte y el volver a todo. Y volver a ti. Y volver a mi.
Una esfera blanca, luminosa y poderosa es lo único que existe. Y aún así no es esfera, no blanca y no poderosa, porque a la vez es todo lo que no es esfera, lo que es no blanco y lo que es no poderoso. Sabemos que es algo que no se puede mirar, porque desde fuera de eso no hay ojos (nervios ni cortezas, por lo demás) que puedan contemplarla. Y el simple hecho de tratar de imaginar unos ojos cegados por esa visión es imposible. Pero esa esfera(no esfera) es lo que se forma cuando tu y yo somos uno. Y somos no uno.
Estoy perdiendo la vision? he dicho más de lo necesario?
Tal vez podría volver a empezar y decirte que, desde acá, este rincon oscuro y (jamás) olvidado, sé que te espero. A pesar de que todo lo que hago y todo lo que digo, se supone, lo hago para crecer y ser más... lo hago para llegar a ti. Porque sé que cuando te encuentre, yo seré más. Y conoceré más. Y habré hecho más. Y habré dejado atrás más cosas. Pero te abrazo y me entrego y te digo que no haré nada que esté de más. Y seguiré el plan. Sea cual sea.
Porque el ka es una rueda y es como el viento. Se repite de muchas formas, y cuando empieza a manifestarse, no se puede detener.

Desde este rincón, pequeño y oscuro, te digo que tengas paciencia. Y que tengo paciencia.

Gonzo! Kt19.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

vertiginoso!
pnse qu era alguien, pero lo del todo y no todo em aclaro lo interesante de esto.
bueno, es bkn pensar como algo que no puede ser visto porque no hay ojos fuera que puedan verlos. ni nervios ni cortezas. pero que agradable pensar que en la noche, no en santiago, al ver las estrellas, lo estamos viendo desde dentro. y desde dentro, verlo sin los ojos. suena como a silencio, pero n ese silencio que es la falta de sonido, sino ese sonido al que llamamos silencio. un sonido armonico que no distinguimos porque no tiene opuestos, no es comprensible por nuestros sentidos.

lindo! agradable imaginar todo esto.

un abrazote! quer ganas de tenert tiempo = de hacerme el tiempo para escribir!!!
que ganas que las cosas que hago no fueran mas importantes por minuto, como para que leer tomara importancia.

ROBLE

Coffee dijo...

Parece que apareció la señora soledad!

Sasludos!