Diostor!
Niego a sentirme como un Dios por tener alguna influencia entre la vida y el cese de ella de una persona en particular. Y me perdono por las veces que pensé, si bien no como si fuera Dios, si como si se me debiera algo, un aplauso o algo así. Y el perdón va más allá del momentaneo y adrenalínico momento en que el monitor torna su línea plana en una linea compleja y complaciente en su interpretacion. El perdon llega hasta ese preciso punto en que creí que era más lo que podía llegar a hacer yo mediante mis maniobras y farmacos; que la propia capacidad, divina por cierto, de regenerarse del propio organismo, o en su defecto, de aprender a funcionar con sus falencias y sus amputaciones.
No reniego, claro está, de lo que sí lograré hacer, y que es el mejorar la calidad de vida, concepto complejo y pomposo, que refleja el sentirse bien. Y esta calidad de vida, mejorada en parte con fármacos, mejora de igual manera con la deferencia y el cariño engarzado en mis palabras y mis gestos con mis pacientes.
Si, no digas nada, no pienses en ello tampoco, evidentemente no voy a saludar amablemente al paciente que ingresa al reanimador, pues el salvataje queda practicamente afuera de este tema, durante el tiempo que duran las precisas maniobras... en eso tienes razon. Pero tengo yo razon al recordarte que, de los pacientes que ves en un turno, por ejemplo, mas del 90% son pacientes no de reanimador, y si de saludar.
Esta es la version renovada del deseo inicial de estudiar medicina, el de "quiero ayudar a la gente"...
Esto es para mi don quijote, sus ojos vidriosos y su pregunta de si es que se iba a sanar...
Largos dias y gratas noches!
Sai Gonzo!, ka tet del 19
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1 comentario:
ok... no recordaba para nada a don quijote... tal vez al unico que le sirvio esto fue a mi!
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