Calma... no creas que pierdes el tiempo. No hay tiempo que perder, sólo que no entiendes la paciencia. Estoy juntando una a una, cada flor del camino sin que me veas hacerlo. Y un día te miraré de frente y te sorprenderé con un ramo lleno de matices. De cada experiencia sucedida desde aquel momento en que todo empezó, altos y bajos... horas de alegría y de recogimiento. Y entenderás: te quiero, y soy paciente. Y aunque no sepas qué estoy haciendo, pienso en ti en el camino.
Te quiero cerca y para mi.
lunes, noviembre 2
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)