viernes, diciembre 21

caminando por la playa...

Papudo, 18 de diciembre, 10 de la mañana...
me despierto pasada 5 horas de un evento ya poco habitual en mi cotidiano actuar: tomarme unos rones con mis amigos, cruzados en mi camino por la vocación y las ansias de ser algo que en algun momento se admiró: ser médico.

Insisto, son las 10 de la mañana y me despierto. Temprano para los cansados cuerpos y agotadas mentes de mis amiguitos. Y de alguna manera creo que estoy en otra sintonía, pues me levanto, y luego de vestirme y tomarme un silencioso te para no despertar a nadie (el sueño es sagrado), preparo mi partida sin alterar el ambiente circundante. Dejo una nota en una toalla nova, que escribo con un fósforo quemado: fui a la playa. Meza.

Salgo de la cabaña y del recinto, dejando cerrado todo tras de mi. No tengo un plan de retorno, no lo necesito... como no necesito muchas cosas. Y me daré cuenta pronto de eso...
Porque llego a la orilla de la playa que se extiende cerca de un kilómetro hasta el bosque, que manifiesto como mi meta. Y con mis pantalones blancos que llegan hasta abajo de mi rodilla, y mi polera cafe camino un par de metros, en una mañana nublada, con viento fresco y nadie más cohabitando ese espacio de mundo conmigo. Así que siento la necesidad de contactarme. Me saco mis sandalias y me quito la polera, que amarro en mi caeza a manea de pañuelo... y camino por un rato que me parece maravilloso, sintiendo el viento sobre mi cuerpo y la arena humeda bajo mis pies. Y reparo en las aves de distintos tipos, saltando, jugando y volando sobre las olas de un mar calmo pero en movimiento: el paradigma de la impermanencia.

Y de luego de saberlo por mucho tiempo, por fin entiendo y lo planteo en una frase que logro articular en un intento:
la existencia es una sentencia de unidad e impermanencia.

Y frente a tal maravilla y una serie de ideas dando vuelta en mi cabeza me cuestiono como puedo pensar en ciertos momentos que puedo ser algo a parte del mar o de la aves presentes, y no tener presente siempre que yo no soy yo. Que soy el momento en que se conjugan todos los elementos presentes, ausentes... en mi vision, fuera de ella y en todo el universo.
Y hago el juego de repetir la frase articulada varias veces, y cada vez es un momento distinto, la interacción de las partes varía y me siento nuevo. Cada vez. Cada vez...

Y llego al borde del bosque, pero decido no entrar, sino sentarme frente al mar, con las espalda recta, sentado en las entrañas de la tierra y llegando hasta las nubes del cielo y mas allá, y confío en la firme determinación de vaciar mi mente incluso de las bellas verdades que han aparecido en ella...

Y terminado de ser lo que estaba siendo... recojo todo lo que llevo y que no necesito y comienzo el retorno por el mismo kilometro desierto de playa, dando gracias.

Y decido escribirlo en cuanto pueda, para recordarlo.

Gonza!

viernes, diciembre 14

El barros luco de mis amores...

Dejo atrás el barros luco de mis amores...
tomo mis cosas, lo que aprendí, lo que olvidé y sigo mi camino.
No sin antes darle las gracias a la gente.

A los técnicos paramédicos, humildes y esforzados que con cariño y sempre con respeto, me enseñaron más que cualquiera...
A las enfermeras y enfermeros, algunos mas cercanos y queridas que otras, pero que siempre estaban ahí pa la paleteada, pa conseguir eso que yo no sabia como ni a quien pedirle... y pal pucho de medio turno, a media noche, media mañana, medio día, media tarde...
A algunos pacientes que, en particular, me enseñaron mucho. A la fuerza de mi señora rut, principalmente... y a algunas pacientes con cáncer, tan fuertes, esperanzadas y alegres que escapan a mi comprensión... belleza en el mundo, sin duda.
A los médicos que con quienes pasé laaaargas horas, y que aprendí de ellos con lo que me decían, pero más con lo que les ví hacer... y aquí dentro debo destacar a un par de anestesistas... que fueron amigos y padres para mi, enseñándome, apoyandome y sobre todo, dejándome equivocar para despues aprender de ello.

Dejo atrás mi trabajo en el barros luco de mis amores, y me llevo de estos 6 meses:
2 apendicitis operadas por mi.
6 tubos pleurales
30 intubaciones
incontables suturas
6 masajes cardíacos
incontables consultas de urgencia, ingresos, recetas, carné de altas, epicrisis e interconsultas
muchas ayudantías en pabellon, unas entretenidas, otras una lata
un exámen final con nota 7!

Y tomo mis cosas, doy las gracias, doy media vuelta y sigo mi camino...

1 año más a la experiencia: amigos míos, hermanos, maestros... voy a mi séptimo y último año de carrera.

Gonz!

dónde estas, que hora es y qué eres?
acá, ahora, este momento.

sábado, diciembre 8

orgullo

quiero hacerlo manifiesto...

Cuando voy a hacer algo importante, decisivo o trascendente, pienso a modo de cábala o de mantra "haz orgullosos a tus maestros"... foneticamente creo que suena mejor en inglés, y no es snobismo, pero en mi mente suena "make them proud".

A lo que me refiero es a la sonrisa del padre que ve a su hijo aprender a reir, caminar, hablar, leer, tocar un instrumento o titularse de médico.
Pues son para mi, mis maestros, como padres... a pesar de que si tuviera que nombrarlos, no podría... como tales, han dejado de manifestarse, y en general ni siquiera recuerdo a quien me enseñó ciertas cosas. No es mal agradecido, sino que es parte de lo que he aprendido, integrado los escasos conocimientos en una escueta sabiduría propia. Cosa que los haría orgullosos.

Aunque orgullo puede sonar como una mala palabra, no lo es en mi mente cuando la uso en ese sentido, y es que el idioma me limita. O lo que sé de él.

Un abrazo.

G!

martes, diciembre 4

Silencio

Agradezco el silencio que se instala en mi mente...

... en las horas interminables de policlínico

... en las tardes atochadas de automoviles

... en los ratos incómodos de la vida


es un nuevo regalo

Gonza! en silencio